Hace ya unos meses que no sigo con mi alumno anterior; luego de sus vacaciones no se comunicaron conmigo hasta que pregunté a la madre si seguiría y me dijo que no, que los intereses del muchacho habían variado y que estaba pensando en que sería lo más adecuado que enfatizara en el futuro. Esto me presento un escenario nuevo: enfrentarme a la incertidumbre de la eficacia del trabajo realizado. Si bien siempre hubo un agradecimiento de parte de la madre y entusiasmo de parte del niño, es difícil confiar completamente en las palabras finales que indicaron que me tendrían en consideración si elegían más adelante continuar con el estudio de la guitarra. Esto debido justamente a la amabilidad general que recibí de ellos.
He tratado desde entonces sacar aprendizaje de la experiencia concluida, pero no es tan fácil como parece; tal vez esto se habrá al tener otra experiencia similar con la que hacer una comparativa y entender lugares comunes y diferencias considerables.
Ahora bien, en el presente me encuentro comenzando con un nuevo alumno de guitarra, en este caso eléctrica y mucho mayor, 21 años (o por ahí). Recién llevamos una clase, la que fue muy estructurada, poniendo foco en repertorio de su interés, lo que ocupé para enseñar a leer tablaturas. También vimos las notas de las cuerdas al aire y nociones de afinación y partes de la guitarra.
Como de costumbre el plan va acorde a lo que la persona busca aprender y para que lo quiere aprender. En el caso de este sujeto, al que llamaré Mateo, me indicó que era más bien como pasatiempo y que prefiere aprender canciones enteras más que "pedacitos sueltos", por lo que trabajaremos en repertorio cercano a un genero de interés que compartimos: el progresivo.
Ahora me enfrento a la segunda clase, que será, a diferencia de la primera, de manera virtual. Mi naturaleza quizá demasiado rígida, me hace querer planear cada clase al rededor de un tema en particular (o algún/os contenidos a atender en cada sesión), lo que quizá más adelante note que es contraproducente, puesto que tal vez muchas veces en necesario enfocarse en cierto avance técnico y practica guiada (esta es una de mis dudas a dilucidar en el transcurso), pero como de momento mi idea es esta planificación rígida, me encuentro pensando entre algunas opciones, cual será la más adecuada de abordar enseguida.
Es interesante como a veces uno fija un camino que parece lógico, pero al encontrarse con la persona que debe atravesarlo, se da cuenta que debe tomar unas cuantas micros para llegar recién al punto de partido de aquel camino: pensé en un principio que lo que vendría sería quizá comenzar a entender la escala pentatonica aplicada a la guitarra (antes que la escala mayor, uff...es una decisión que aun veo con inseguridad, pero que por ahora dejaré así), pero me doy cuenta que sería contraproducente, ya que falta aun claridad con las notas del diapasón y como encontrarlas, además de mayor soltura mecánica con ambas manos. Creo que echaré mano de un concepto que aprendí con un libro gratuito y valiosisimo de Pedro Bellora, que tiene que ver con ir sumando notas una por una hasta llegar al cromatismo.
Por tanto pensándolo desde aquí mismo, la segunda clase debería centrarse en dos elementos principales, uno más a largo plazo: entender como encontrar las notas en el diapasón y aprender unas cuantas; y uno funcional a menor plazo: enseñar algunos acordes para tocar una de las canciones del repertorio propuesto (esto me parece fundamental para mantener la motivación, el que note un progreso concreto).
Veremos como anda esto y vuelvo a comentar.
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