miércoles, 14 de mayo de 2025

Comenzando nuevamente

Hace ya unos meses que no sigo con mi alumno anterior; luego de sus vacaciones no se comunicaron conmigo hasta que pregunté a la madre si seguiría y me dijo que no, que los intereses del muchacho habían variado y que estaba pensando en que sería lo más adecuado que enfatizara en el futuro. Esto me presento un escenario nuevo: enfrentarme a la incertidumbre de la eficacia del trabajo realizado. Si bien siempre hubo un agradecimiento de parte de la madre y entusiasmo de parte del niño, es difícil confiar completamente en las palabras finales que indicaron que me tendrían en consideración si elegían más adelante continuar con el estudio de la guitarra. Esto debido justamente a la amabilidad general que recibí de ellos. 

He tratado desde entonces sacar aprendizaje de la experiencia concluida, pero no es tan fácil como parece; tal vez esto se habrá al tener otra experiencia similar con la que hacer una comparativa y entender lugares comunes y diferencias considerables.

Ahora bien, en el presente me encuentro comenzando con un nuevo alumno de guitarra, en este caso eléctrica y mucho mayor, 21 años (o por ahí). Recién llevamos una clase, la que fue muy estructurada, poniendo foco en repertorio de su interés, lo que ocupé para enseñar a leer tablaturas. También vimos las notas de las cuerdas al aire y nociones de afinación y partes de la guitarra.

Como de costumbre el plan va acorde a lo que la persona busca aprender y para que lo quiere aprender.  En el caso de este sujeto, al que llamaré Mateo, me indicó que era más bien como pasatiempo y que prefiere aprender canciones enteras más que "pedacitos sueltos", por lo que trabajaremos en repertorio cercano a un genero de interés que compartimos: el progresivo.

Ahora me enfrento a la segunda clase, que será, a diferencia de la primera, de manera virtual. Mi naturaleza quizá demasiado rígida, me hace querer planear cada clase al rededor de un tema en particular (o algún/os contenidos a atender en cada sesión), lo que quizá más adelante note que es contraproducente, puesto que tal vez muchas veces en necesario enfocarse en cierto avance técnico y practica guiada (esta es una de mis dudas a dilucidar en el transcurso), pero como de momento mi idea es esta planificación rígida, me encuentro pensando entre algunas opciones, cual será la más adecuada de abordar enseguida. 

Es interesante como a veces uno fija un camino que parece lógico, pero al encontrarse con la persona que debe atravesarlo, se da cuenta que debe tomar unas cuantas micros para llegar recién al punto de partido de aquel camino: pensé en un principio que lo que vendría sería quizá comenzar a entender la escala pentatonica aplicada a la guitarra (antes que la escala mayor, uff...es una decisión que aun veo con inseguridad, pero que por ahora dejaré así), pero me doy cuenta que sería contraproducente, ya que falta aun claridad con las notas del diapasón y como encontrarlas, además de mayor soltura mecánica con ambas manos. Creo que echaré mano de un concepto que aprendí con un libro gratuito y valiosisimo de Pedro Bellora, que tiene que ver con ir sumando notas una por una hasta llegar al cromatismo.

Por tanto pensándolo desde aquí mismo, la segunda clase debería centrarse en dos elementos principales, uno más a largo plazo: entender como encontrar las notas en el diapasón y aprender unas cuantas; y uno funcional a menor plazo: enseñar algunos acordes para tocar una de las canciones del repertorio propuesto (esto me parece fundamental para mantener la motivación, el que note un progreso concreto).

Veremos como anda esto y vuelvo a comentar.

viernes, 3 de enero de 2025

¿Oído absoluto?

 Actualmente estoy estudiando para ser profesor de música en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la educación, más conocida como "el pedagógico" o simplemente "el peda". Acabo de terminar el segundo año y desearía haber comenzado esto desde un principio, sobre todo porque el primer año uno adquiere muchas nociones básicas de como aproximarse a la enseñanza musical, las cuales se desprenden de, por ejemplo, la metodología de las y los profesores de instrumentos o de lecto escritura.

Al no haber comenzado de un principio, esto será un diario (aunque dudo que escriba todos los días), que a ratos buscará en mis recuerdos para relatar o explicar lo necesario para entender el presente.

Actualmente me encuentro dando clases de guitarra desde agosto, a un niño de 5 o 6 años, quien para mi sorpresa tiene mi mismo nombre y apellido. El es muy entusiasta con la guitarra, y desde que comenzamos a demostrado un constante progreso en cuanto a la comprensión del instrumento; pero esto en ningún caso es exclusivamente valor de las clases, sino principalmente de su entusiasmo intrínseco y de una habilidad auditiva que posé la cual me asombro bastante y considero interesante de narrar:

Desde un comienzo, note que jugaba bastante con las clavijas de su guitarra, pero nunca la dejaba desafinada y cuando afinábamos al comienzo de las clases, no usábamos afinador y él siempre detectaba cual o cuales eran las cuerdas más desafinadas y las corregía rápidamente. Comencé a sospechar que tenía aquello que llaman "oído absoluto", esa especie de superpoder que algunos músicos envidian; lo comenté a su madre, quien no sabía a que me refería y le expliqué vagamente que significaba. Ella se mostró entusiasmada pero cauta (a demostrado ser muy criteriosa y comprometida con el proceso de su hijo). Luego le comenté a mi profesora de solfeo, Giselle Garat, a quien considero una de mis maestras, quien es escéptica frente a esas designaciones grandilocuentes y que lo interpreto como una memoria que los seres humanos tenemos, pero que el entorno la va percudiendo hasta que ya no recordamos ese conocimiento. Sea como sea, en la clase siguiente decidí hacer una prueba con el muchacho: le indiqué que tocaría ciertas notas y él, sin mirar, debería decirme el nombre de estas; comencé tocando las cuerdas al aire (porque sabía que eran notas que conocía por nombre) y contesto cada una sin error y de inmediato. Luego toque las notas naturales faltantes, que no se encuentran en las cuerdas al aire de la guitarra (es decir: Do y Fa), las cuales también identifico con facilidad. Luego comencé a tocar las notas naturales en diversas alturas a lo largo del diapasón y las identificó todas, así que probé con un Do#, entendiendo que podía no conocer los nombres de las notas "no naturales" y quedó un momento en silencio pensando y para mi sorpresa respondió "Re bemol". Mi prueba había concluido y yo había quedado mucho más asombrado de lo que esperaba, de hecho al finalizar la clase le mostré a la madre del muchacho lo que habíamos hecho y le pedí si podía grabarlo más adelante a lo que accedió, pero finalmente cuando bajó mi entusiasmo desestimé. No soy muy amigo de la sobrexposición audiovisual.

Comenzando nuevamente

Hace ya unos meses que no sigo con mi alumno anterior; luego de sus vacaciones no se comunicaron conmigo hasta que pregunté a la madre si se...